¿Puede un médico salvar vidas sin comprender la cultura de sus pacientes?
INTRODUCCIÓN
La formación de un médico no consiste solamente en aprender conceptos teóricos sobre las enfermedades, sus síntomas y tratamientos. También es importante que pueda comprender a sus pacientes, conocer sus costumbres y comunicarse adecuadamente con ellos. Esto se puede observar en el caso del joven médico serumista Atilio Pérez, quien tuvo dificultades para entender las expresiones culturales de una madre que llevó a su hijo al centro de salud en Puno (1). Esta situación nos hace reflexionar sobre la importancia de mejorar la preparación de los futuros médicos. Por ello, la formación médica debe incluir conocimientos culturales y experiencias prácticas para brindar una atención adecuada a los pacientes.
DESARROLLO
En primer lugar, considero que una de las principales medidas preventivas sería incluir una mejor formación sobre la medicina tradicional y la diversidad cultural del Perú. Nuestro país tiene muchas culturas y costumbres que influyen en la manera en que las personas entienden las enfermedades y buscan curarse. Salaverry señala que la interculturalidad en salud no es una moda ni un aspecto complementario, sino una competencia que los profesionales de la salud deberán desarrollar en su práctica futura (2). Por ejemplo, en la lectura, la madre mencionó que su hijo tenía el “estómago volteado” y que le había dado agüita de orégano y chaco (1). El médico no comprendía bien estas expresiones y prácticas. Este problema no es aislado: un estudio en profesionales serumistas de Puerto Inca, en Huánuco, encontró que las competencias interculturales no se desarrollan lo suficiente durante la formación y que los currículos no las promueven de manera adecuada (3). Por eso, durante el pregrado sería importante conocer las costumbres y formas de entender la salud de las diferentes regiones del país, para comprender mejor a los pacientes y evitar juzgarlos por sus creencias. Además, el propio Estado reconoce esta necesidad, pues la Política Sectorial de Salud Intercultural busca que la atención de salud sea un derecho humano que favorezca la inclusión y la igualdad de oportunidades (4).
En segundo lugar, se deberían realizar más experiencias prácticas en comunidades de diferentes regiones del Perú. Considero que no es suficiente aprender sobre otras culturas solamente en las clases, sino que también es necesario conocerlas directamente. Por ejemplo, se podrían organizar viajes educativos similares a las intervenciones educativas, pero en comunidades más alejadas, así como el CUMIS. Antes de viajar, los estudiantes podrían investigar sobre la comunidad, sus costumbres, su idioma y las expresiones que utilizan. De esta manera, podríamos relacionar lo aprendido en clase con la realidad y estar mejor preparados para trabajar en zonas rurales cuando realicemos el SERUMS. Esta preparación previa es cada vez más discutida: algunos trabajos sobre las estrategias de los médicos serumistas se preguntan precisamente si hace falta una formación universitaria anterior para establecer una relación intercultural efectiva con comunidades alejadas (5).
En tercer lugar, es necesario mejorar las habilidades de comunicación entre el profesional de salud y el paciente. En el caso presentado, Atilio no logró comprender lo que la madre le explicaba, pero el temor a que lo juzgaran lo llevó a no admitirlo (1). Esto demuestra que no basta con conocer la teoría, sino que también debemos aprender a escuchar y preguntar cuando algo no está claro. La Organización Mundial de la Salud considera que el trabajo en equipo y la comunicación son habilidades básicas para la seguridad del paciente y deben enseñarse en las carreras de salud (6). Durante la formación de pregrado se podrían realizar simulaciones de consultas médicas en las que los estudiantes practiquen cómo comunicarse con pacientes que tienen diferentes costumbres. De este modo, entenderíamos que es más acertado pedir que nos expliquen el significado de una expresión que dar por hecho que ya lo conocemos. Una pregunta a tiempo puede evitar un diagnóstico equivocado o un tratamiento que no corresponde.
Otra medida importante sería enseñar a reconocer los límites de nuestros conocimientos y a pedir ayuda cuando sea necesario. Como estudiantes, podemos pensar que debemos saber todas las respuestas después de estudiar un tema, pero la práctica médica presenta situaciones que no siempre conocemos. Atilio tenía dudas sobre cómo actuar, pero no quería consultar con la enfermera o la técnica por temor a causar una mala impresión (1). Por ello, desde el pregrado se debería fomentar la confianza para reconocer nuestras dificultades y buscar orientación. Esto no significa ser menos capaces, sino actuar con responsabilidad y priorizar la seguridad del paciente.
Finalmente, se debe promover el trabajo en equipo entre los diferentes profesionales de salud. Los médicos, enfermeros, obstetras y técnicos cumplen funciones distintas, pero todos tienen el mismo objetivo: cuidar la salud de las personas. Por eso, es importante aprender desde la universidad a respetar el trabajo de los demás y compartir conocimientos. Los programas educativos de la OMS incluyen “ser un miembro eficaz del equipo” como uno de los temas centrales de la formación en seguridad del paciente (6). Si Atilio hubiera tenido más confianza para consultar con sus compañeros del centro de salud, podría haber recibido orientación para comprender mejor la situación del niño y decidir cómo continuar la atención. Muchas veces el personal técnico y de enfermería conoce mejor a la comunidad y su forma de hablar, y esa experiencia es valiosa para el médico recién llegado.
CONCLUSIÓN
En conclusión, el caso del joven médico serumista nos muestra que los conocimientos teóricos no son suficientes para brindar una buena atención médica. Asimismo, resulta necesario que aprendamos a entender la cultura de los pacientes, a comunicarnos con claridad, a aceptar lo que aún no sabemos y a colaborar con el resto del equipo de salud. Como estudiante de primer año de Medicina en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, creo que estas habilidades deben empezar a formarse desde los primeros años de la carrera, y no esperar hasta que iniciemos el ejercicio profesional. De esta manera, podremos estar mejor preparados para afrontar la realidad de las comunidades del Perú y brindar una atención más humana, respetuosa y segura.
REFERENCIAS
Universidad Nacional Mayor de San Marcos. El médico serumista en su segundo día [Internet]. Lima: UNMSM; [citado 2026 oct 24]. Disponible en: https://unmsm.online/estudiosgenerales/pluginfile.php/7252/mod_resource/content/1/El%20 m%C3%A9dico%20serumista%20en%20su%20segundo%20d%C3%ADa.pdf
Salaverry O. Interculturalidad en salud: la nueva frontera de la medicina. Rev Peru Med Exp Salud Publica. 2010; 27(1):80-93. Disponible en: https://www.scielo.org.pe/pdf/rins/v27n1/a02v27n01.pdf
Chávez Agurto P. Competencias interculturales del profesional de salud serumista. An Fac Med. 2022; 83(1):54-57. Disponible en: https://revistasinvestigacion.unmsm.edu.pe/index.php/anales/article/view/21328/17987
Perú. Decreto Supremo N.º 016-2016-SA: Aprueban la Política Sectorial de Salud Intercultural. El Peruano. 2 abr 2016. Disponible en: https://cdn.www.gob.pe/uploads/document/file/193758/192483_DS_016-2016-SA.pdf20180904-20266-1vn5yiu.pdf?v=1594070121
Albornoz Suárez MS. Legislaciones y estrategias interculturales del sector salud por parte de serumistas en la región sierra y selva del Perú [trabajo de investigación para optar el grado de Bachiller en Comunicación]. Lima: Universidad de Lima; 2020. Disponible en: https://hdl.handle.net/20.500.12724/12765
World Health Organization. Patient safety curriculum guide: multi-professional edition. Geneva: WHO; 2011. Disponible en: https://www.who.int/publications/i/item/9789241501958



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